EL CATEQUISTA PARA UNA IGLESIA MISIONERA
Vocación e identidad. En la Iglesia, el Espíritu Santo llama por su nombre a cada bautizado
a dar su aportación al advenimiento del Reino de Dios.
Fundamento de la personalidad del catequista, además de los sacramentos del Bautismo y de la
Confirmación, es, pues, un llamamiento específico del Espíritu, es decir, un «carisma
particular reconocido por la Iglesia» hecho explícito por el mandato del Obispo.
Es importante que el catequista capte el sentido sobrenatural y eclesial de ese
llamamiento, para que pueda responder con coherencia y decisión como el Verbo eterno: «He
aquí que vengo» (Hb 10,7), o como el profeta: «Heme aquí, envíame» (Is 6,8).
Sintetizando, el catequista en la parroquia «San Pablo» está caracterizado por cuatro elementos
comunes y específicos:
• un llamamiento del Espíritu;
• una misión eclesial;
• una cooperación al mandato apostólico del Obispo orientación de los sacerdotes de la parroquia.
• una conexión especial con la realización de la actividad misionera ad Gentes.
Ver material de apoyo :
