En una parroquia, la adoración perpetua es realizada por voluntarios, mientras que en un monasterio o convento, la realizan los monjes o monjas residentes.

Los adoradores rezan ante Él, intercediendo por otros, por sus propias necesidades y agradeciendo al mismo tiempo todos los beneficios dados.

Cuando leemos un pasaje de la Biblia, éste nos invita a conocer a Jesús de un modo más personal, adentrándonos en su persona en las distintas circunstancias cotidianas.

De este modo, nos ayuda a nosotros, aprendiendo de su vida, a responder a la nuestra, interpelando nuestros pensamientos, y nuestra manera de actuar.

Apoyo de la Lectio Divina:

10 noviembre Lectio Divina

 

Rayado, Mano, Escotilla, Eclosión

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