Con frecuencia nuestra acción pastoral se inspira en la buena voluntad de los voluntarios o colaboradores y, así, a veces queda a merced de la improvisación. Este tipo de pastoral corre el riesgo de no mirar al futuro, ser poco realista y ofrecer respuestas parciales y desarticuladas.
Además, una pastoral de improvisación fácilmente cae en la rutina, el desaliento y la dispersión de fuerzas. A minimizar estos riesgos viene este sencillo Proyecto de la Unidad Pastoral de cara a las personas Mayores y Enfermas que peregrinan algunas solitarias otras con profundos dolores otras con ganas de seguir siendo protagonistas y sentirse que contribuyen al bienestar de otras personas…
Hoy la Iglesia necesita más el testimonio de proyectos compartidos que de acciones individuales dispersas.








