Con frecuencia nuestra acción pastoral se inspira en la buena voluntad de los voluntarios o colaboradores y, así, a veces queda a merced de la improvisación. Este tipo de pastoral corre el riesgo de no mirar al futuro, ser poco realista y ofrecer respuestas parciales y desarticuladas.

Además, una pastoral de improvisación fácilmente cae en la rutina, el desaliento y la dispersión de fuerzas. A minimizar estos riesgos viene este sencillo Proyecto de la Unidad Pastoral de cara a las personas Mayores y Enfermas que peregrinan algunas solitarias otras con profundos dolores otras con ganas de seguir siendo protagonistas y sentirse que contribuyen al bienestar de otras personas…

Hoy la Iglesia necesita más el testimonio de proyectos compartidos que de acciones individuales dispersas.

Un rato muy bonito de compartir, de alegrar y de vivir la fe de Jesucristo quien sonríe y sufre también en nosotros.

Vayan a esa casa de acogida de nuestros adultos mayores, a alimentarse de una juventud acumulada en cada rostro surcado por los largos años de su trabajo.

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