Oh Dios, que quieres que todos los hombres se salven
y lleguen al conocimiento de la verdad,
mira tu intensa mies y envíale operarios,
para que sea predicado el Evangelio a toda criatura,
y tu grey, congregada por la palabra de vida
y sostenida por la fuerza de los sacramentos,
camine por las sendas de la salvación y del amor.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

 

 

Jesús,
hermano de todos,
tu amor por los niños es muy grande.
Por eso hoy te pido
que nos cuides a todos:
a los que lo tienen todo y a los que nada tienen,
a los que están alegres y a los que están tristes,
a los que pasan hambre y a los que les sobra comida,
a los que tienen buena salud y a los que están enfermos,
a los que tienen juguetes y a los que disparan con armas de
verdad,
a los que trabajan y a los que estudian.

 

«La infancia misionera», de nuestra parroquia «San Pablo», reflejada en el rostro de todos estos niños van a alegres las tardes y mañanas de las personas que, desde su humildad, tiene el corazón abierto a las sonrisas y palabras nacidas de la voz infantil de cada uno de ellos para tener un momento de fortalecimiento y compartir «mercado» entregado con cariño fraterno de iglesia, como comunidad eclesial misionera, desde los maestros que se llaman: «infancia misionera».

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