¿Qué es un catequista?  ¿Cuál es mi verdadera identidad?

¿Qué es un catequista? La respuesta parece muy rápida si no la pasamos por una profunda reflexión.

Hasta un sacerdote, por quedar bien con indicadores de gestión, que en la iglesia no tiene mucho lugar; pero se podría dar como alto riesgo, puede decir: «… tengo muchísimos catequistas»  ¿… será verdad??

Lo que decimos de un catequista podría decirse de cualquier bautizado, o de un profesor, o de una madre o del trabajo social de algunos  jóvenes que deben cumplir un número de horas.

Pero en la misión del catequista hay que reconocer sus características. ¿Qué importancia tiene descubrir mejor qué es lo que distingue a un catequista de los demás?

Nos permite apasionarnos más con la misión que Dios en esta porción de la iglesia de Dios que peregrina en esta parroquia de «San Pablo» en Salazar de las Palmas nos ha regalado, porque nos hace descubrir cómo nuestra vida es transformada por esta misión. La catequesis se convierte en una fiesta cuando sentimos que
nuestra identidad propia está tan marcada por esta misión que ya no podemos entendernos a nosotros mismos sin ella.

Antes de ser catequistas somos cristianos.

Ayer, 30 de diciembre, una reunión muy fructífera para compartir la evaluación del trabajo realizado. ¿Qué dificultades? Los catequistas compartieron con libertad su percepción del trabajo realizado; eso nos hizo sentir familiaridad porque se habló con espontaneidad de las sombras y luces de esta misión catequística.

El sentirnos fraternidad al rededor de Jesús permite que podamos crecer sin otro interés que sea ÉL  nuestro hermano Jesús, el que nos mueva y el fin de toda nuestra acción como catequistas.

La adaptación a la forma de ser, a las ideas, a los gustos y experiencias de cada uno, partiendo de lo que los demás están viviendo fue un común elemento de la participación de los catequistas.

  1. La creatividad, para buscar constantemente formas nuevas y mejores de transmitir la Palabra,

  2. para formarse permanentemente en nuevos recursos,

  3. para encontrar ejemplos más claros,

  4. motivaciones más bellas,

  5. maneras más adecuadas de tratar a los demás, y

  6. otras.

Con este pequeño aporte, se invitó a todos los catequistas a crecer en la conciencia de esta no merecida misión que se les ha confiado, para agradecerle a Dios con ternura, para identificarse profundamente con esa misión, y para crecer en el entusiasmo de ser catequistas. al rededor de estos sentimientos se realizo una alegre y sonriente compartir.

Pero también, los invito a seguir reflexionando sobre esta cuestión, de manera que entre todos podamos reconocer mejor el perfil propio del catequista, dentro de la variedad y riqueza de vocaciones que el Espíritu Santo derrama en la Iglesia.

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