En la fiesta de Todos los Santos, Francisco habla de la santidad como un don y un camino que puede cambiar nuestras vidas siempre que se acoja con responsabilidad y esfuerzo, pues solo así podremos, “unidos por el amor de Dios”, emprender el camino hacia la santidad.

La santidad es un don y un camino. En esta idea se centra la reflexión del Papa, este 1 de noviembre, en el que la Iglesia celebra la solemnidad de Todos los Santos. Asomado desde la ventana de su estudio en el Palacio Apostólico, Francisco, ante miles de fieles y peregrinos reunidos en una Plaza de San Pedro algo nublada y lluviosa recuerda que la santidad es un don de Dios, «es un regalo que no se puede comprar», lo hemos recibido en el Bautismo, y al dejarlo crecer en nosotros puede cambiar completamente nuestras vidas.

“Los santos no son héroes inalcanzables o lejanos, sino personas como nosotros, nuestros amigos, cuyo punto de partida es el mismo don que nosotros hemos recibido”.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *