Ser misionero es disfrutar el gozo del evangelio dirigido por el maestro de galilea a todos, para que escuchamos el mensaje cristiano:
Jesús, anunciando el Reino de Dios, suscitó alrededor de él un grupo de discípulos que acogieron la propuesta de la salvación (Mc 1,14-15), se unieron a él (Mc 1,16-20), escucharon sus palabras (Lc 11,27-28) y vieron las obras que hacía por el poder de Dios (Jn 2,1-11; Mc 1,32-34). Después de la muerte y resurrección de Jesús (Lc 24,13-35), y con el envío del Espíritu Santo (Hch 2,1-13), los discípulos de Jesús fueron paulatinamente distanciándose de Israel (Hch 8,1-3) y tomaron conciencia de ser comunidad en Jesús y de ser enviados (Mt 28,18-20). El Nuevo Testamento es testigo de las florecientes comunidades que, nacidas de las primeras misiones y apoyadas en la fe de los apóstoles, vivían gozosamente y en unidad el amor gratuito de Dios (Hch 2,42-47; 4,32-35)…
…y llegaron a Colombia y a Norte de Santander y a Salazar de las Palmas y a nuestra parroquia «San Pablo»…


