Mateo 24 – Biblia de Jerusalén
4 Jesús les respondió: «Mirad que no os engañe nadie».
5 Porque vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: “Yo soy el Cristo”, y engañarán a muchos.
En varios países se ha multiplicado el número de falsos sacerdotes que se valen de la buena fe de los fieles para “ofrecer sus servicios” a cambio de dinero fácil.
¿Cómo reconocerlo?
1. Los falsos sacerdotes no tienen ni parroquia ni territorio designado porque no pertenecen a la Iglesia Católica, por lo tanto, no se encuentran en los registros de las diócesis, en este caso nuestra Arquidiócesis de Nueva Pamplona y tampoco está en los registros de la Conferencia Episcopal Colombiana.
2. Salen a “ofrecer sus servicios” (misas, sacramentos) y es común que regalen tarjetas de presentación o la dirección de contacto para que puedan contactarlos.
3. Suelen actuar en lugares lejanos a la parroquia de la ciudad como en pequeñas comunidades donde no hay sacerdotes. Es necesario saber que los sacerdotes católicos tienen prohibido casar, bautizar y en general, oficiar misas fuera del territorio de su parroquia o de en un templo público reconocido.
4. Crean lazos de amistad con los feligreses e imparten “sacramentos” sin tener en cuenta los impedimentos.
5. Cobran dinero al final o un previo pago, como condición para hacer un gesto que le interesa a una ingenua persona o en la «Misa» que falsamente celebran “solicitando una contribución económica”.
6. Piden donativos para alguna casa, hogar, orfanato o asilo que no existe. En algunos casos hasta ofrecen sus servicios a los propios sacerdotes para ayudarlos en la fiesta parroquial o en Semana Santa.
7. Un gran porcentaje de ellos son personas que estudiaron en el seminario, pero por diversas razones fueron expulsados, otros sirvieron en alguna parroquia o simplemente encontraron una forma de estafar a los fieles y hasta los mismos presbíteros porque conocen las celebraciones litúrgicas.
Medidas preventivas
1. Acudir a nuestra parroquia para que nos orienten sobre los requisitos necesarios para la celebración de los sacramentos.
2. En caso de la pérdida de un familiar, acudir a la parroquia más cercana al velatorio o a nuestra propia parroquia para solicitar los servicios correspondientes.
3. Nunca aceptar a los sacerdotes que se dan a conocer con tarjetas de presentación o que ofrecen “servicios a domicilio”.
4. Exigir al sacerdote la credencial o «licencia ministeriales» expedida por la diócesis correspondiente.
5. Si no es posible encontrar un sacerdote, es obligación de los fieles abstenerse de las celebraciones de los impostores, pues no tienen ninguna validez.
6. Se debe denunciar al falso sacerdote inmediatamente a las autoridades eclesiásticas.
7. Advertir a los demás fieles a tener cuidado del impostor.