La iniciación cristiana, compuesta por los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía, constituye la base de toda vida cristiana, configurando al fiel a Cristo y a la Iglesia mediante una progresiva inserción en el misterio de la salvación.
Este plan de catequesis sigue el modelo del Catecumenado Bautismal restaurado por el Concilio Vaticano II, adaptado al Rito de Iniciación Cristiana de Adultos, que propone una formación integral en etapas litúrgicas y pastorales para fomentar la conversión personal y eclesial.

Se estructura en cuatro fases principales, con énfasis en la proclamación de la Palabra, la oración litúrgica y la integración comunitaria, buscando madurar la fe hasta la recepción plena de los sacramentos.
Consideraciones Pastorales y Prácticas:
- Adaptaciones: Para niños o casos urgentes, acortar fases manteniendo esencia; integrar elementos culturales.
- Responsables: Obispo en momentos clave (Confirmación); párrocos, catequistas formados doctrinal y metodológicamente.
- Evaluación: Discernimiento continuo de madurez conversora.
- Recursos: Biblia, Catecismo; involucrar comunidad.
